El director financiero en las pymes

En algunos entornos empresariales aún se tiene la falsa creencia de que el director financiero o chief financial officer (CFO) es un contable cualificado o un tipo de responsable administrativo. Debido a la evolución que ha sufrido el puesto en los últimos años, estas percepciones, hoy más que nunca, se encuentran muy alejadas de la realidad.

Esta evolución ha llevado al director financiero a mostrar cuatro caras diferentes de una misma moneda, como especifica de forma muy acertada Deloitte en su informe “Four faces of the CFO”:

  • Administrador: protege los activos clave de la compañía y garantiza el cumplimiento de las regulaciones financieras y contables. Comunica a los accionistas y administradores las estrategias para aportar valor y minimizar los riesgos.
  • Director: dirige la organización hacia la eficiencia y efectividad financiera a través de una serie de funciones como la realización de análisis y presupuestos financieros, planificación de tesorería, fiscalidad y otras operaciones financieras.
  • Estratega: se sienta a la mesa de la planificación estratégica y ayuda a definir el enfoque futuro de la empresa. Es vital para proporcionar el liderazgo para alinear el negocio con la estrategia financiera para afrontar el crecimiento. Además de las fusiones, adquisiciones y estrategias en el mercado de capitales, juega un papel importante en el estudio de otras inversiones a largo plazo de la empresa.
  • Catalizador: usando su mentalidad financiera lleva a cabo medidas de mejora empresariales como la reducción de costes, adquisiciones, fijación adecuada de precios y otras innovaciones en procesos que agregan valor a la compañía.

Atrás ha quedado la etapa donde el director financiero tenía un alcance limitado y desempeñaba funciones de perfil bajo. Ahora se trata de un puesto clave en cualquier compañía.

El verdadero problema aparece en las pymes. ¿acaso no es imprescindible que haya un profesional que cubra todas las funciones anteriormente mencionadas? Las dificultades aparecen por dos factores:

  1. Se desconoce todo lo que un director financiero puede aportar a una pyme.
  2. Se conoce, pero el coste es demasiado elevado.

Es cierto que el puesto de director financiero suele estar asociado a un profesional con unas expectativas salariales elevadas y que puede no encajar en una estructura ajustada. Así pues, las pymes acaban cubriendo el expediente con sus asesores habituales, con un perfil muy lejano al de un director financiero moderno, que es el que realmente aporta valor a la empresa.

¿De qué forma, por lo tanto, puede una pyme acceder a un director financiero que proporcione el alcance actual del puesto sin incurrir en costes inasumibles? La dirección financiera externa a medida se presenta como la mejor opción.

La principal ventaja de este servicio es que pone al alcance de cualquier pyme a un profesional de primer nivel con un coste flexible y sin contratación. Tomar la decisión de abrir las puertas a un director financiero con estas condiciones puede generar el cambio que necesita la pyme para afrontar sus retos financieros y estratégicos con solvencia.